Aquest lloc web utilitza "cookies" pròpies i de tercers per oferir-te un millor servei, en navegar-hi n'acceptes l'ús. Més info x
Proyectos

Esgrafiando

Esta casa de pueblo, situada en el casco antiguo de Cassà de la Selva (Girona), ha querido recuperar su dignidad después de vivir en el anonimato y la decrepitud que el paso de los años le había impuesto. La intención que hemos querido transmitir con esta intervención ha sido tanto la recuperación de una técnica tradicional de construcción como el embellecimiento de un edificio, otorgándole así una nueva cara y una nueva personalidad.

La fachada


Se trata de una fachada con planta baja y primer piso, rematada en su coronamiento por una canalización de recogida de aguas, conformando una superficie total aproximada de 50m2. El edificio corresponde a una casa de pueblo, probablemente de inicios del siglo XIX, en la que la fachada es un fiel reflejo de su construcción pobre y austera, sin ningún elemento arquitectónico ni ornamental destacable, y donde el paso de los años y las sucesivas reformas habían ido dejando irremediablemente huella sobre ella. Por esta razón, quisimos otorgarle una nueva cara a esta pequeña construcción mediante una técnica tradicional que estuviera en consonancia con el carácter popular. Con este objetivo nos acercamos a la técnica de los esgrafiados segovianos, donde desde tiempos inmemoriales, los barrios más antiguos de aquella ciudad, sus calles y sus plazas más populares, aparecen con una gran variedad de técnicas, tipologías y elementos ornamentales que les otorgan un carácter único y personal, sin perder al mismo tiempo su esencia más popular.

La intervención


La primera intervención fue la de extraer todas las capas de revoques y pinturas diversas que se habían ido sucediendo sobre la fachada a lo largo de los años. Se realizó pues un repicado general en toda su superficie, lo que nos permitió comprobar el tipo de construcción de la casa, con mucha piedra pequeña y de poca calidad, y con un mortero de cal muy pobre y de baja cohesión, como también las diversas intervenciones de obra menor que había sufrido con el paso del tiempo. Quizá por eso fue notable la sorpresa de descubrir las jambas, el umbral y el dintel de piedra originales de la entrada principal de la casa, los cuales no se evidenciaba ningún rastro ni tampoco se sabía de su presencia. Sin duda este fue un hallazgo muy valioso.
A continuación se procedió a restablecer la cara de la fachada mediante el tendido de varias capas sucesivas de mortero de cal, recuperando así los materiales y técnicas antiguas de construcción. Así pues se extendió una capa de regularización, sobre la que se extendieron dos capas más de mortero de cal, coloreadas en masa con pigmentos terrosos, y dejando la última capa completamente alisada, trabajada manualmente hasta otorgarle un efecto satinado en toda su superficie. El tendido se fue realizando paulatinamente de arriba a abajo, extendiéndose por tramos la última capa de mortero, sobre la cual se realizaría el estarcido de los motivos decorativos que llenarían la nueva fachada, para finalmente esgrafiar los mismos.